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viernes, mayo 27, 2016

Diario de un poeta viajero: Festival de Poesía Joven Amílcar Colocho en El Salvador - Día 2


Día 2

El día comenzó temprano en la mañana con un buen desayuno en El Maguillo (Así le llaman a un área en el patio detrás de la casa debajo de un árbol de mangó). Desayunamos huevo frito con cebollas salteadas por encima, tostadas de pan, tamales con un queso blando medio agrio y café. Días antes de viajar, y como yo era el primero que llegaría del grupo de escritores, Otoniel me había preguntado si podía tener un conversatorio con un grupo de jóvenes escritores estudiantes universitarios sobre mi experiencia como escritor, la gestión cultural y el viajar. Desde el primer momento le dije que sí, que me encantaba la idea. Disfruto el compartir mis experiencias como escritor y más con otros pares porque todos siempre salimos aprendiendo algo nuevo.

El conversatorio iba a ser en San Salvador, pero antes nos tocaría ir a un programa de radio y al aeropuerto a buscar a Daniel.  De camino, Otoniel me contó varias cosas muy interesantes. Por ejemplo, que en Quezaltepeque hay una cárcel muy importante en la cual están presos la mayoría de los líderes de la ganga de los Mara Salvatrucha, que el gobierno había ordenado a las compañías de celulares bloquear la señal de los celulares en un perímetro alrededor de la prisión y que dichas compañías, en represaría por esa orden, habían bloqueado al poblado completo. Otra historia interesante es que pasamos por la fábrica de Coca Cola y frente a la misma, en el propio terreno, hay unos edificios antiguos que sirvieron por décadas como matadero (¡Irónico!), que durante la guerra civil fue escenario de matanzas y ejecuciones de parte del ejército y que hay gente cuenta que hay presencia de espíritus en las mismas en donde han escuchado lamentos, pasos, sonidos de cadenas, entre otros.

Ese día nos transportó uno de los dos choferes que durante esos días fueron nuestro apoyo. El señor Enrique era un hombre humilde, buen conversador, muy respetuoso y dispuesto, alegre y de unas facciones indígenas muy fuertes. Antes del conversatorio, estuvimos de invitados en una emisora de radio FM para hablar sobre el Festival. En el edificio de esa radio había varias estaciones. Nos entrevistó un hombre y una mujer muy amenos y con muchas ganas de conocer de uno, de la Isla y del festival. Fue gracioso porque la entrevistadora me pregunta fuera del aire: ¿Ricky Martin es de allá, verdad? Obviamente contesté que sí, aunque él vivía la mayor parte del tiempo en Miami. De todos modos, di gracias al Universo de que no me hubiera preguntado por Dady Yankee, Alexis y Fido, o Wisin, porque no sé cuál hubiera sido mi reacción ni mi respuesta.

Luego de salir de la radio, fuimos al aeropuerto a buscar al escritor Daniel Miranda Terrés que llegaría de México. Mientras esperábamos, almorzamos en un Pizzahut en el aeropuerto. Luego, fuimos al área por donde sale la gente y él no aparecía mientras habían llegado varios vuelos y no teníamos noticias de él por más que le habíamos escrito por Facebook a ver qué había. Me di cuenta lo mucho que gustan las dinámicas de ver a la gente esperando a otros; Ese rico fetiche que tengo por mirar a las personas y jugar a imaginar la historia de cada cual hasta el punto de creérmelas. Vi una escena muy interesante: Llegó esta muchacha hermosa, de traje mini y ceñido al cuerpo; Dos mujeres la reciben con mucho cariño; De pronto, de detrás de ellas viene este hombre con botas y estilo vaquero, gafas de sol y un ramo de flores en mano; Ella lo ve, se emociona, se le abalanza a besarlo y él la levanta mientras se le subía la mini dejando ver su tanga blanco tipo hilo dental. Luego de eso y con el tiempo contado para regresar para llegar al conversatorio, decidimos irnos (Más tarde en el día supimos que le habían cancelado el viaje y que llegaría al otro día a la misma hora).

De camino al conversatorio, pasamos por un centro comercial enorme que se llama Metro Centro; Un lugar muy agringado en cuyas inmediaciones hay de la mayoría de fastfoods que podemos encontrar acá. Llegamos a una casa que sirve de sede para el Partido Social Democrático, cerca de la Universidad de El Salvador, como a las 3 PM. El grupo estuvo compuesto por 10 jóvenes escritores. Les hablé de cómo me hice escritor; De mis experiencias en grupos de escritores; De mis viajes; De lo que es y conlleva el publicar, entre otras cosas. Ellos tenían mucha curiosidad por saber cómo es la vida en Puerto Rico, el movimiento cultural, la situación política y económica, entre otros; Temas que para contestar cada uno de ellos sería de por sí casi interminable, pero hice mi esfuerzo y ellos estuvieron complacidos.  Inclusive, hicimos un ejercicio de escritura en el cual les pedí que me describieran lo negro y fue súper interesante y variadas las propuestas de poemas así como ellos lo eran en sus personalidades y estilos. Fue una aventura de dos horas y media exquisitas.

Al salir del conversatorio, pasamos por una casa cercana en donde recogimos una cama que sería ubicada en mi cuarto para uno de los escritores que llegaría al otro día. Íbamos en una pickup doble cabina. Adentro de la misma estábamos Marisol (compañera de Otoniel), sus hijos Mariana y Ariel y yo. Oto y Kike iban en la parte de atrás con la cama. Cuando salíamos de San Salvador rumbo Quezaltepeque, se veía frente a nosotros una nube densa, negra y tronando. Íbamos en un tapón y no había pasado 15 minutos cuando comenzó a llover fuertemente. El chofer trató de encontrar una gasolinera o puente en donde guarecernos en lo que pasaba un poco la lluvia y que la cama no se mojara, pero todos los lugares estaban llenos de gente haciendo lo que nosotros pretendíamos. Por suerte, el boxspring estaba cubierto de plástico y sobre el matre por lo cual no se mojó tanto. Luego de casi una hora y cuando mermaba la lluvia, llegamos a la casa. La ropa de Oto y Kike estaba tan mojada que se podía exprimir. Sin embargo, más allá de coraje había sonrisas de complicidad por lo vivido y la misión cumplida.

Cuando había parado la lluvia, casi como por acto de magia, y con todos cambiados, salimos a cenar a un restaurante mexicano a dos cuadras de la casa. Fue lindo caminar por las calles entre risas e historias. En el sitio nos recibieron con mucho cariño. La comida fue riquísima y a un costo muy bajo, claro, desde lo que uno pagaría acá por el mismo plato. Ahí pude probar por primera vez una de sus cervezas nacionales –la Pilsener- luego de que uno de los que trabaja ahí me hablara de las diferentes marcas del país y la diferencia en sabor de cada una. Debo decir que en su textura se puede degustar sus ingredientes y que tiene un sabor muy similar a mi amada Medalla. Cuando salimos del lugar, yo iba con una cerveza en mano hasta que todo el mundo se detuvo y me miró, sentí que estaba haciendo algo muy mal, y es que es castigado con la ley ingerir alcohol en las calles; Así que de un sorbo me tomé poco más de la mitad de la botella mientras todos me miraban sorprendidos y regresé al negocio para entregar la botella vacía.

Al regresar a la casa y utilizando el WIFI, tuve una vídeo llamada con mi hija. Me hizo muy feliz su cara cuando le contaba las distintas cosas que había vivido desde el viaje hasta el momento en que hablábamos. Conversamos cerca de una hora. Luego salí, hablé un rato con Oto y Kike y cuadramos la agenda del día anterior.


Me di un baño con agua refrescante y fui a la cama complacido por el día, digiriendo historias, sonriendo y sabiendo que al otro día comenzaría una jornada en donde ya no volvería nunca más a ser el mismo.




jueves, mayo 26, 2016

Diario de un poeta viajero: Festival de Poesía Joven Amílcar Colocho en El Salvador - Día 1




Diario de un poeta viajero: Festival de Poesía Joven Amílcar Colocho en El Salvador

A Ileana Fas

Día 1:
A veces los viajes o eventos ponen a uno ansioso y no duerme bien la noche anterior a los mismos. Pensé que eso me pasaría, pero no fue así. De hecho, dormí tan profundo que, cuando sonó la alarma, me preguntaba por qué la había puesto para tan temprano y, al recordar la respuesta, sonreí emocionado. Ya el día anterior había dejado puesta y acomodada la ropa que me iba a poner para viajar. La maleta la había comenzado a hacer tres días antes porque no me gusta tener ese estrés y para que no se me quedara nada porque sería un viaje largo de muchos días.

Mi vuelo saldría a las 12:20 PM, sin embargo, me fui de Aibonito como a las 8:45 AM porque mi querida Enid se había tomado el día libre del trabajo para llevarme al aeropuerto y me había dicho para desayunar juntos. Me había despedido de Nicole en la mañana y sus ojitos se le aguaron. De camino, me detuve en casa de mis padres para despedirme: Mami estaba haciendo sus quehaceres y mi papá estaba por irse con mi primo Cheo a montar unos gabinetes que había hecho. Al despedirme de ellos, tanto sus energías como sus tonos de voz cambiaron y eso quebrantó la mía también; Ambos me desearon buen viaje, que me cuidara y me echaron la bendición. Así comenzó la aventura del viaje.

Cerca de las 10:15 llegué al Walgreens en donde había quedado en encontrarme con Enid. Al salir, llamé a mi primo John ya que habíamos quedado que dejaría mi carro en la casa que era de su abuela, en donde ya no vive nadie y que está en una urbanización con control de acceso. Nos encontramos en el portón, fuimos a la casa, me bajé, nos abrazamos. Al mirar la casa, me trajo muchos recuerdos. Desde muy pequeño la visitábamos a menudo ya que mi tía Raquel, la mamá de John, desde que se casó se fue a vivir al área metro. La abuela de John era doña Alicia; Una mujer alta, muy culta y cariñosa; El abuelo era don John Kelloggs un norteamericano que no hablaba poco español, pero que lo entendía, de mirada amorosa, caminar pausado, amantes de ver deportes en la tv, y un ser humano que emanaba felicidad. Así que estar frente a esa casa, fue un viaje en el tiempo a buenos tiempos.

Bajé la maleta del baúl y mi bulto y lo llevé a la guagua de Enid. Le presenté a mi primo, me despedí de él, y luego le di un abrazo a ella, uno sentido. Salimos hacia el área de Isla Verde a buscar un lugar en dónde desayunar. Luego de varios intentos fallidos, pero en la aventura de vivir, decidimos ir a Piu Bello. El sitio estaba lleno de gringos como suele pasar en esa área cercana a los hoteles. Nos sentamos, pedimos, comimos bien, conversamos de veinte cosas, reímos, en fin, como suele pasar cuando me junto con ella: El tiempo voló. Caminamos a la guagua y de camino conversábamos mientras sentía la energía en cada cual de cómo nos despediríamos. Llegamos al área del terminal. Ambos nos bajamos, ella me ayudó a sacar las cosas y ahí, como si no hubiera nadie, ella me dio ese abrazo y beso que necesita y que me decía en esos gestos que todo estaría bien. Así nuestras miradas se cruzaron y al pasar la puerta de cristal, suspiré.

Al llegar al terminal de American Airlines, hice el procedimiento del boleto aéreo mientras escuchaba a la empleada que ayudaba, hablar con dos compañeros de trabajo de ella que “había pasado por la piedra”, así de literalmente, a un compañero en un examen y luego en una barra bebiendo. De ahí puse la maleta y pasé a la parte de los chequeos de “seguridad”. La de la agencia federal que revisa el pasaporte, mi miró profundamente como buscando algún rasgo de terrorismo en mí; ¡Si supiera! Una vez superado eso, pasé al área en donde uno se quita los zapatos, pone los bultos y pasa por una máquina de escáner en el cual tienes que tomar una posición de yoga. Pasado ese segundo nivel de seguridad, el empleado que coordina el mismo y que te dice que puedes pasar, me revisó tocándome y apretó mi nalga derecha seguido de una mirada pícara. Luego de todo ese asunto protocolar, me senté, me puse los tenis y caminé hacia el la puerta de despegue.

Estando sentado, un señor como en los 50’s, vestido de pantalón corto con muchos bolsillos y en chancletas de cuero, se me acerca y dice: “Joven, ¿Usted me puede permitir utilizar su teléfono para despedirme de una querida amiga de la cual no pude hacerlo por la prisa de llegar al aeropuerto?”. Le dije que sí, que con gusto y que entendía. La persona me dictó el número, lo entré en el teléfono y se lo pasé. Escuché al hombre hablar con mucho respeto con la persona hasta que se despidió diciéndole: “Te amo mucho Mary”. Ahí la persona me agradeció mucho. Me preguntó de dónde era y hacia dónde iba; Le conté. Me dijo que era profesor de matemática en una universidad, pero que gustaba conocer culturas y viajar. Él iba hacia Miami para hacer escala rumbo a Paris y de ahí al Líbano en donde descansaría 5 días descansando, según me dijo, para seguir rumbo a Indonesia en donde estaría tres meses. Se notaba que era una persona conocedora y culta, simple físicamente, pero con una gran dicción; Incluso me dijo que había estado en El Salvador hacía unos años, conociendo el país.

Luego de un rato, me despedí de él porque tenía antojos de tomarme una Pepsi. Iba a comprarla en Churches Chicken, pero había mucha fila. Así que caminé buscando un conector para cargar el celular. Me senté en un suelo cerca de unos cajeros automáticos; Ahí escribí un poema en el celular. Luego caminé, hice una fila pero compré la Pepsi y lo seguí hacia el terminal. Cuando llegué, veía poca gente. Le pregunté a una oriental que estaba al lado mío que si ya habían abordado y me dijo que sí, que hacía un rato. Le agradecí y seguido dije: ¡Oh shit! Llegué a donde un empleado, me identifiqué, miró a otro empleado y con cierto tono de molestia le dijo: “Llegó el que faltaba”. Luego de ese regaño sublime, entré al avión, sentía que la gente mi miraba raro, pero yo con mi sonrisa, tomé mi asiento de ventana, saqué mi Ipod, puse música de Andrés Suárez y despegamos.

El vuelo fue bastante placentero. Siempre las nubes dan un hermoso show. Pasar sobre las Islas Bahamas siempre es un placer de colores para los ojos y vuela la mente. Llegamos al Miami 10 minutos antes, pero tuvimos que esperar que se despejara el terminal. Cuando salí, tenía 55 minutos para tomar el otro vuelo, también de American, rumbo a El Salvador; Era mi primera vez en ese aeropuerto. Habíamos bajado en el terminar 49 y mi otro vuelo salía del 6. Comencé a caminar y yo veía que los números de los terminales no bajaban y los pasos se me hacían eternos y pesados. Veía que había algo que decía Sky Train, pero me preguntaba si valdría la pena y si me llevaría a donde tenía que llegar. Cuando iba por el terminar 27, encontré una empleada que lucía latina y efectivamente lo era. Le pregunté si me era práctico tomar el tren hasta mi terminal, me preguntó a qué hora salía mi vuelo, le dije, me miró con unos ojos de profundamente pena casi a punto de lágrimas por mí, y me dijo: “Te recomiendo que camines lo más rápido que puedas casi a punto de correr”. Así seguí caminando; Sentía que no sentía el aire acondicionado; De pronto vi que a mi izquierda una gringa que quería pasarme con más prisa que yo, pero apreté más el paso y no se lo permití. En fin, 40 minutos después, llegué al terminar y suerte que hago ejercicio, porque si no, seguramente hubiera muerto en el intento.

Cuando caía la tarde, partimos hacia El Salvador. Fue hermoso ver desde el avión la caída del sol. Me sentía como en un vuelo privado ya que en ese Airbus 309 íbamos a mucho 20 pasajeros. De hecho, en mi línea iba solo y las de al frente y detrás de mí, también. Cada asiento tenía un monitor localizado en el cabezal del de al frente y te daba la opción seguir en un mapa el vuelo. Fue emocionante cuando vi la costa de Cuba. Me dio muchos sentimientos sobrevolar ese lugar. De ahí a El Salvador fue corto mientras me acompañaba en el Ipod Sabina y leía algo de poesía.

Cuando nos acercábamos al aeropuerto de El Salvador, había una nubla espesa y nunca vi la pista desde aire. Se sintió rico cuando el avión tocó pista. De ahí pasamos al asunto de la aduana, el cual fue bastante rápido. Siempre me da gracia cuando te preguntan: “¿A qué usted viene aquí?”. Al pasar eso, ya mi maleta estaba allí y al salir, ese abrazo cálido del anfitrión y amigo Otoniel Guevara. Me presentó al chofer que no llevaría a la casa; Un muchacho joven muy agradable y conversador. De camino en un pickup doble cabina del Ministerio de Obas Públicas (MOP), nos detuvimos en un área de negocios muy parecida a los kioskos de Luquillo, pero en donde solo vendían pupusas, la cual es el plato nacional. Las pupusas son parecidas a las arepas y se hacen con harina de maíz o de arroz. Como yo nunca las habían probado, pidieron varias rellenas de diferentes cosas. La forma de comerse es con las manos, inclusive, un curtido que se le pone y el cual está hecho de repollo, vinagre y orégano; Solo me pude comer dos y media no por lo grande, sino por lo que llenan.

Llenos y satisfechos, seguimos camino a la casa en Quezaltepeque. Al llegar, bajamos todo y allí se sentía paz y amor. Me recibieron con mucho cariño, me mostraron el cuarto en el cual me quedaría, llevé mis cosas y regresé para conversar. La casa no tiene balcón y una vez sales por la puerta de lo que sería la sala, estás en la calle. El área de comedor es abierta al jardín y Otoniel la tiene de oficina. En uno de los lados del jardín está la cocina (al frente de la misma un cuarto donde duerme la mamá de Oto), un baño de toilet, una pileta cemento y un cuarto; Hacia el otro lado, un cuarto (donde vive la hermana de Oto), una biblioteca, el baño (con una puerta de metal que no llega al piso y abierto en la parte de arriba, una pequeña pileta de cemento adentro y un tubo por donde sale el agua), un área de toilet, y el cuarto en donde yo me estaría quedando. Una casa sencilla en donde vive un grande, donde se crea en grande, en donde se siente en grande.


Luego de una conversación sobre muchas cosas y con una diferencia de dos horas más tempranas que en Puerto Rico, me dio sueño y me acosté no sin antes llamar por Whatsapp a Puerto Rico y dejarle saber a mi familia que había llegado bien. Esa noche dormí sabiendo que cada noche allí estrenaría formas nuevas de dormir entre historias.




lunes, marzo 07, 2016

Sesión de poesía en vivo online: No tan Aislados

El lunes 14 de marzo Sesión de Poesía En Vivo Online: No tan Aislados con la poeta dominicana Denisse Espanol y el puertorriqueño Angel L. Matos a las 9 PM


jueves, agosto 06, 2015

Sesión de poesía On line En vivo: Tríptico

Bajo la idea del tríptico, les compartiré poemas míos que trabajan: La existencia, el amor, el homenaje. Tres espacios de mi poética que, aunque distintos, en mí encuentras lazos comunicativos. Los y las invito a unirse conmigo a este viaje de texturas apalabradas desde mi intimidad; Los y las convoco a sentir.

Lunes 10 de agosto de 2015
9 PM

 

martes, junio 16, 2015

Fisionomía del segundo




Fisionomía del segundo

La nada desnuda de todo
Un vértice en vértigo de voces
Un suicidio múltiple de relojes
Náufragos embarcados en labios
Un celaje escapado de sí
El eco de un beso entre edificios
Un anónimo en una cuerda silbando a la Luna
Ese minúsculo espacio entre dedos húmedos
Una palabra en el espejo empañado
La mirada reflejada en la espuma del río
Ese roce de la noche y el día entre colores
La noticia que pierde el sabor de su tinta
Esa esquela autoescrita en una lámpara
El pedazo de algo arañado a lo sonoro
El microcosmos desfibrado en la punta del alfiler
Letras jugando cuica con la inercia
La duda columpiada en origami de pájaros
Esa pequeña muerte animal del Cronos
-Le temps est en train de mourir-
Solo queda un rincón sin nombrar al filo de la afonía
Algún corazón de litio cansado de latir a las 11:59.

lunes, junio 15, 2015

Efectos de ti




Quiero un sol y quiero tanto
de lo que tienes si quieres,
quiero muchas veces
lo que traes contigo cuando vienes…”
- Fernando Delgadillo

A Yarima
 


Cuando tus ojos bañan los míos
en las tardes salpicadas de mar
en los atardeceres amanecidos de suspiros
en el segundo en que dedos entrelazan caricias
y el horizonte se sonroja lleno de envidias;
Cuando la brisa trae tu pelo de rizos libres a mis hombros
en un roce florecido  en los confines de los sentidos
al filo de una isla trasnochada en nuestros labios
en una confabulación de estrellas estrelladas en nuestros rostros;
Cuando tu imagen y la mía se hacen misterio
hay un naufragio donde se ahogan nostalgias
mi aliento se cuela con el tuyo en enriscados deseos
el astropoeta aterriza en tu tímida sonrisa desvelada
tu diosa danza en mis antiguos genes que te nombran
entonces nos hacemos piel, historia, sudor, viaje, poesía.

viernes, mayo 29, 2015

Sesión de poesía en Vivo: A dos lados del mar: Panamá y Puerto Rico

En una lectura de poesía a dos lados del mar, la poeta panameña Mar Alzamora-Rivera y el poeta puertorriqueño Angel L. Matos llevarán a cabo una lectura en vivo a través de Youtube. En esta lectura, cada cual abordará unos temas en un mano a mano poético y al final conversarán sobre distintos aspectos de la literatura y la vida en una entrevista que se hará el uno al otro. Están invitados a esta travesía poética de estos dos poetas cuyos versos y personalidades conversan mano a mano. El martes 2 de junio a las 9 PM en punto...

martes, mayo 26, 2015

Lectura: Sesión de poesía En Vivo: Homenajes

Aquí les comparto el vídeo de lo que fue la lectura "Homenajes" en donde reuní una colección de poemas míos donde les rendí homenaje a gente que han sido importante en mi formación, vida y sentidos...


martes, abril 28, 2015

Dos conciertos y dos emociones: Crónica/reseña conciertos de Gema Corredera en Puerto Rico


Noche mayagüezana:



Al caer los colores pasteles sobre el cielo y la noche ir tomando su lugar sobre Mayagüez, la Universidad de Puerto Rico de dicha ciudad iba recibiendo un público que venía de diferentes lugares de la Isla; Era un jueves 16 de abril de 2015. Caminando entre diferentes rutas llenas de sabor universitario y naturaleza, personas de diversas edades llegaron al atrio que daba acceso al Anfiteatro Figueroa Chapel con la ansiedad de vivir una noche espectacular de buena música. Entre sonrisas y conversaciones, la fila para entrar se hacía más larga, pero llevadera. Al abrir las puertas, un suspiro colectivo se apoderó de aquel espacio lleno de almas ansiosas de sentir. Ya, a pocos minutos, se estaría llevando a cabo el concierto “La historia de la música cubana en 12 canciones” por la cantautora cubana Gema Corredera.

Con una tarima iluminada de luces rojas, una mesa pequeña con un florero y una vela, un micrófono y una silla tipo de barra, entre susurros se llenó a capacidad el Anfiteatro. Luego de ser anunciada la tercera llamada, las luces se apagaron y de entre las cortinas, con guitarra en mano, apareció Gema Corredera: Regia, llena de energía, exquisita y sencillamente vestida y con una gran sonrisa que contagiaba. Entre emociones, agradeció la invitación a organizar el concierto, al público por su presencia y enfatizó, como lo ha hecho genuinamente en otras ocasiones, su amor a Puerto Rico y el saber que este país es su otra casa.  Luego de los vítores causados por sus expresiones, Gema aclaró y aceptó que hizo “trampa” con el concepto del concierto porque sería imposible recoger toda la historia de la música cubana en 12 canciones; Dijo que haría un recorrido por las canciones más representativas de la historia de los géneros musicales de su país. Con una gran sonrisa y con humildad, invitó al público a disfrutar el viaje musical.

Entre los acordes de su guitarra que más que proyectar notas musicales, parecía ser otra voz, interpretó canciones mientras explicaba detalles de cada género musical al que pertenecían; canciones como: “Chévere” (Vanito Brown), “De qué callada manera” (Nicolás Guillén/Pablo Milanés), “Perla Marina” (Sindo Garay), “Chan Chan” (Francisco Repilado), un merley con las canciones: “Tú mi delirio” (César Portillo de la Luz), “Palabras” (Marta Valdés) y “Decídete mi amor” (José Antonio Méndez). Al finaliza esta compilación, el público aplaudió con gran entusiasmo su calidad, intensidad y pasión de interpretación.  Con sus brazos abiertos y una genuflexión ante la entrega del público luego de este marley,  con sus ojos brillantes, agradeció los aplausos y aceptación. Pasó seguido, Gema llamó a tarima al “culpable” de haberla llevado a Mayagüez: El músico, musicólogo y profesor José Antonio López, director del proyecto integral de cultura Presencias. Éste habló sobre el valor de Gema y cómo surgió la invitación para el mismo. Seguido, Gema tomó la palabra e invitó a López para que subiera a su Trío Mayagüezano y cantaran una canción con ella, pero el profesor le dijo que le darían una serenata y ella, emocionada, se sentó en su silla y con sus ojos llenos de emoción, disfrutó del regalo que le hizo ese trío puertorriqueño.

Luego de esta sorpresa, Gema continuó el viaje musical con las canciones: “Veinte años” (María Teresa Viera), “Mario Agüé” (Pedro Luis Ferrer) y “Rabo de nube” (Silvio Rodríguez). Al terminar esta canción, Gema cambió su tono de voz a uno solemne y lleno de amor para presentar al invitado que interpretaría junto con ella la próxima canción y lo hizo con gran calidad humana, respeto, admiración y grandeza como se presenta a un grande de la música; Así presentó a nuestro Glenn Monroig con quien, luego de un caluroso y sentido abrazo, interpretaron “Longina” (Manuel Corona). Al final de esta canción y luego de otro abrazo, Glen tomó la palabra para hablar de la grandeza de Gema y la admiración que sentía por ella así como el valor de su amistad. Seguido, Gema interpretó “La mujer de Antonio” (Miguel Matamoros), “Lo feo” (Teresita Fernández), y “La lengua” (Descemer Bueno/Pavel Urkiza).

Luego de un gran aplauso, Gema se despidió. Ante un público pedía al unísono otra, la cantautora regresó a escena regalando al público dos canciones: Una de Pablo Milanés y otra que ella hiciera famosa a dúo con Pavel Urkiza. Entre vítores, Gema se despidió. El anfiteatro se fue vaciando. En los camerinos, una Gema Corredera vibrante de felicidad energía sonreía y abrazaba; Un Glen Monroig se confundía en abrazos y “selfies” con su público. Afuera, un público no paraba de hablar del gran concierto, de la calidad de la cantautora con su voz e interpretación de instrumentos como flauta y trombón con su boca, y la exquisita selección de canciones.

Así, bajo un cielo mayagüezano lleno de estrellas, con una brisa fresca, quedó marcado en aquel anfiteatro y en el público que estuvo presente, una velada, un concierto, unas emociones, que nunca podrán ser borradas.



 
Noche arecibeña:



Cuando la tarde de un jueves 23 de abril de 2015 cae sobre la Villa del Capitán Correa, el cielo va cambiando sus matices de colores. A lo lejos, la luz de su Faro va tomando más presencia y notoriedad marcando rumbos. En la tarde del pueblo de Arecibo, en su recinto de la Universidad de Puerto Rico, algunos estudiantes van abandonando el estacionamiento del mismo para sus espacios ser tomados por un público de variados lugares geográficos de Puerto Rico que va llegando a presenciar el concierto de la cantautora cubana, Gema Corredera, titulado: “Es mujer, es Caribe, es arte”. Así, bajo la brisa en donde mar y montaña se confunden y funden, decenas de rostros alegres, entusiasmados y ansiosos hacían fila entre anécdotas e historias. Allí, entre otros, se juntaron artistas de diferentes lugares como las cantautoras Cheryl Rivera y Kinaí Medina, así como la cuatrista Emma Colón Zayas.

Al abrir las puertas, una escenografía que redimía a uno al algún cabaret o taberna muy bohemio enseguida le borraba a uno la idea de estar en un recinto universitario. Un saxofón y una flauta, tres bongos, una batería, un contrabajo y un piano de cola auguraban en su silencio aún cierta musicalidad que entraba por los sentidos y provocaban cierta melodía en el alma; Así  también un caballete con potes de pintura en el suelo y un embace con pinceles. En cierto momento, las luces de teatro se tornaron bajas y entraron a escena los organizadores del evento quienes hablaron de la importancia del mismo y cómo surgió; También un homenaje a un profesor retirado. Seguido, una profesora y poeta de dicho recinto fue invitada a leer unos poemas suyos quien además invitó a acompañarla en la guitarra al compositor y músico puertorriqueño Glenn Monroig. Entre los acordes de la guitarra y los versos y voz de esta mujer y poeta efervescente de palabras, almas suspirantes estuvieron listas para una gran e intensa velada.

Al terminar la poeta, entraron a escena los músicos: Yan Carlos Artime (coros y piano), Ramón Vázquez (contrabajo y dirección), Raúl Maldonado (batería), Daniel Díaz (percusión y coros) y Ricardo Pons (coros, saxofón y flauta); Así también el pintor arecibeño Noin Rivera quien estuvo pintando en vivo diferentes obras durante todo el concierto al ritmo de la música.  Al son del bolero “Canción breve”, entró con su potente voz, cadencia e histrionismo, Gema Corredera, quien fue recibida con un profundo aplauso. Seguido e intercalando boleros con son sones cubanos, Gema interpretó: “Derramando luz”, “Chévere”, “Ciego de amor”, “Más allá”/”Lo feo”, “Chan chán”, y “Ridícula emoción”. Al terminar esta última, Gema dijo una sentida, certera y concisa disertación sobre el amor y los boleros en la cual expuso que “Hay boleros que llegan para salvarnos aún de nosotros mismos";  Y así pasó a interpretar “Un bolero que te salve” el cual robó un profundo aplauso que se mezclaba con los sonidos de suspiros. Al final de esta canción y de agradecer al público con una mirada llena de brillo y sus manos en su pecho, presentó con gran emotividad al cantautor Glenn Monroig con quien interpretó a capela “Longina”. Luego de un abrazo al terminar la misma, Gema pidió a Glenn que cantara una canción de él y juntos, acompañados de la banda, cantaron “Ni tú ni yo”. Seguido, Glenn salió de la tarima y la cantautora terminó su entrega con canciones como: “Parar de fumar” y “La lengua”. Con una gran despedida, Gema salió de tarima, pero ante el coro de voces que pedía otra, regresó e cantó “Sangre revuelta” que puso al público de pie aplaudir y cantar junto con ella.

Al apagarse la luz y con un teatro aún vibrante de energías en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Arecibo, se quedaba una vibra y energía imposible de definir y describir con palabras. El público abandonaba dicho lugar lleno de emociones, sonrisas y un sentido de hermandad muy especial. En tarima, músicos desmotaban sus equipos entre comentarios de lo que sintieron y de profunda satisfacción. Con el teatro casi vacío y cambiada de vestimenta, una Gema Corredera apareció para agradecer a sus músicos el excelente trabajo realizado. Ella se confundió en abrazos lleno de energía con la gente allí presente que la esperaba con quienes se tomó fotos recordándoles que la “taggearan”. Así también recibió algunos regalos que como un poema de este servidor escrito y montado con una foto de Gema y enmarcado la cuál le gustó mucho y provocó un gran abrazo.

Así un escenario se fue vaciado de personas, instrumentos y cables. Los allí presente se encaminaban a cenar y celebrar el concierto. Un silencio aún con las melodías de la música y voz de Gema Corredera se quedaba como tatuado en el cemento y las cortinas de aquel lugar. En Arecibo se escribió una historia de la música caribeña que seguirá vibrando y sonando por siempre en ese lugar y en los corazones de todos y todas quienes allí dejaron de ser ellos para ser otros más nuevos de ahí en adelante.


(Publicado en la página de Sonando en Puerto Rico: http://sonandoenpuertorico.com/grande-gema-corredera-en-su-regreso-a-la-isla/)