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"Un rincón de palabras que son mundos y mundos que son palabras"
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martes, mayo 30, 2017
jueves, mayo 11, 2017
Estados alternos I
Estados alternos I
Un
desquicio de lunas en la esquina del reloj
suicida
gota en espejismo de carabelas surdas
pájaros
en histriónica fornicación en cristales rotos
gritos
en cuarteadas ventanas virtualmente enmohecidas
gusanos
ciegos en sauna de aceites despintados
esquela
escrita con semen sobre un vientre deshidratado
una
boca petrificada en el mausoleo de un extinto verbo.
martes, mayo 02, 2017
A una enmascarada anónima
Les comparto este poema que escribí pensando en alguien que vi ayer en el Paro Nacional. Se lo quiero dedicar a Nina Droz Franco quien siguiendo lo que sentía que tenía que hacer, está presa por los federales... La foto con la que ilustro el poema es de Michelle I. Camacho Ortiz y retocada por mí en PicsArt para el drama que quería para el poema... Que lo disfruten y sientan...
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lunes, abril 24, 2017
Sesión de Poesía en Vivo Online: A tres lados del mar
Lunes 24 de mayo de 2017
9 PM
Mar Alzamora (Panamá), William Alfaro (El Salvador) y Angel L. Matos (Puerto Rico)
9 PM
Mar Alzamora (Panamá), William Alfaro (El Salvador) y Angel L. Matos (Puerto Rico)
lunes, febrero 20, 2017
domingo, enero 22, 2017
jueves, enero 12, 2017
Mis 15 discos de cantautor favoritos de 2016
Les comparto los mejores discos de cantautor que escuché y me gustaron de 2016. Están puestos en un orden aleatorio... Los invito a conocer, escuchar y sentir...
Este
disco marca de modo especial la carrera de Inma Serrano al celebrar con él 21
años de carrera musical. Cuenta en el mismo con la colaboración de los
cantautores: Edgar Oceransky, ThaliszMente, Anne Vvvker, Tonxtu Ipiña,
Quintana, Pedro Guerra, Lu Miranda, Mai Meneses, Los Loverkills, Diana Vanoni,
El Calentino, Carlos Quezada, Ramón Ruiz y Vicente Segui.
En
esta onceava producción y con sus colaboradores, Inma no solo fusiona su
potente, maravillosa y armoniosa voz, sino que nos lleva entre historias y
emociones. Cada canción nos cuenta una historia y con las texturas armoniosas
de voces e instrumentos nos lleva en un viaje de emociones.
Para
adquirir el disco:
Itunes
Para
escuchar su música:
Páginas
de la cantautora:
Web
¿Quién
dice que la música no se enriquece de la poesía y la poesía de la música? En
ese regreso a la génesis de ambos géneros, el cantautor Rodrigo Rojas nos
presenta esta joya musical en donde la confabulación de la canción y el poema
se abrazan, se funden y conjuran para crear un disco seductor para los
sentidos. Esta producción musical explorar, en sus letras, desde la diversidad
de las emociones humanas hasta la creatividad en el proceso más puro y sincero.
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Para
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Páginas:
Web
Amor
Supremo – Carla Morrison (México)
La
ganadora de dos premios Grammy y una de las cantautoras jóvenes más importantes
de México, Carla Morrison, nos presenta este disco el cual muestra su evolución
musical en cuanto a los arreglos así como el abanico de tonos en su potente y
dulce voz. “Amor supremo” es un disco en donde desde una mirada íntima, se
explora las profundidades del amor. Su voz y sus letras sumergen a quienes la
escuchan, en estados de intimidad que siempre llevan a repasar historias
propias y evocar rostros. Con la propuesta de este disco, la cantautora anda en
una gira internacional con el mismo nombre de su producción.
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Ámbar
– Adrián Gil (Cuba/México)
En
ese toque tan único en sus letras en donde la nueva trova de su Cuba con los
toques del México en donde habita y del resto de la América Latina con el cual
se conecta, su pasión por la poesía y la literatura, “Ámbar” es un disco que
acentúa estas vertientes. Con ese tono tan único de su voz, la sensualidad de
su guitarra acompañada por otros instrumentos, sus letras tan llenas de
sensualidad y pasión, este disco es un placer para los sentidos en donde
sentimiento y palabras hallan guarida para provocarse y provocar.
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Incendios – Conchita (España)
A 10 años de su primer disco, “Nada más”, la cantautora española Conchita presenta este gran disco en su sorprendente y explosiva trayectoria musical. Es un disco que demuestra la capacidad creativa llena de historias bañadas de emotividad que bien ella sabe hacer sentir con la dulzura de su voz. Cuenta con la colaboración de los cantautores: Sergio Dalma, Nach, Santiago Cruz y Luis Ramiro.
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Diego Ojeda a solas en Fnac – Diego Ojeda (España)
Con la frescura de sus letras y voz; Con esa poética de la cual no puede escaparse; Con esos espacios en los cuales las emociones se hacen poesía; Diego Ojeda nos presenta este disco tan rico en palabras y música acompañado en todas tan solo por un piano. La poesía no solo está en las letras de las canciones, sino que en varias Diego incluye la recitación de algunos poemas suyos. Cuenta con la colaboración de los cantautores: Sandra Cervera, ZPU, Odina Maldonado y Luis Ramiro.
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Arde Estocolmo – Pedro Guerra (España)
Volviendo a publicar sus canciones originales desde 2011, Pedro Guerra nos presenta este disco en donde musicaliza la cotidianidad de la vida con su elocuente originalidad y calidad y sonido que lo caracteriza. Su voz, la fusión de instrumentos y la riqueza de sus letras, hace de este disco un placer para los sentidos.
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Cantables – Fetén Fetén (España)
Esta producción musical de los cantautores Jorge Arribas y Diego Galaz juntados bajo el proyecto o agrupación musical Fetén Fetén es un manjar musical en la selección musical y los cantautores que escogieron para cada canción. Con una fusión de instrumentos capitaneados por el acordeón, la música nos lleva a estados de relajación y placer sensorial como pocos discos los logra. Colaboran en esta producción los cantautores: Natalia Lafourcade,Fito Cabrales, Kevin Johansen,Rozalén,Melingo,Arnaldo Antunes, Vicentico,Pedro Guerra, María Ezquiaga, Andrés Suarez y Jorge Drexler.
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Cuando tienes con quién platicar – Edel Juárez (México)
En un estilo más abierto de “rock literario” como Edel llama a sus producciones poéticas musicales, este disco nos presenta esa fusión de la poesía y la música en donde ambas se funden y complementan. Un disco rico en variedad de estilos en canción y poesía, en junte de ambas, en lo depurada de la palabra.
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Meridianos – Salvador Aviña (México)
Este disco es uno de los más románticos del 2016. En sus letras se fusiona la nueva trova, el bolero y ritmos autóctonos mexicanos. El amor y desamores se juegan un juego de conversaciones seducidos por los ritmos musicales que los acompañan. En este disco cuenta con la colaboración de los cantautores: Adrián Gil, Rafael Mendoza, Carlos Arellano, David Haro, Julio Fowler, Enrique Quezadas, María Inés Ochcoa, Ferra, Jaime Flores, Mexicanto, Alejandro Santiago y Gabino Palomares.
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Para trova vida – Mexicanto (México)
Con el sonido que los caracteriza y celebrando su 30 aniversario, Mexicanto (Compuesto por David Filio y Sergio Félix) ha sacado esta joya musical que recoge parte de su trayectoria en un concierto. Contaron con las participaciones especiales de: Fernando Delgadillo, Alejandro Filio, Alejandro Santiago, Gerardo Peña y Ana Victoria
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Ornelas En Vivo – Raúl Ornelas (México)
Con su gran voz llena de lirismo, con más de 20 años de carrera e historias, nos presenta este disco en vivo en el cual hace alarde de su estilo único. Con canciones llena de ritmos variados como la diversidad de sus letras, este disco rinde homenaje al amor, la vida, las pasiones, el gusto de vivir.
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Señales – Carlos Carreira (México)
Con su gran carisma, sensibilidad, creatividad y elegancia interpretativa, Carlos Carreira nos presenta este disco el cual muestra su evolución musical y su calidad como cantautor. Valiéndose solo de tu guitarra y capacidad musical y vocal, entre canción y canción viajamos entre historias que dan un deleite especial a los sentidos.
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Sabina 14 de Ciento Volando de 14 - Pedro Guerra y Joaquín (España)
En un proyecto interesantísimo y rindiéndole homenaje no al cantautor sino al poeta Joaquín Sabina, el cantautor Pedro Guerra se dio a la tarea de ponerlo música a unos sonetos del maestro catalán. Para darle vida a los mismos, contó con la colaboración de un abanico exquisito de cantautores. Estos fueron: Victor Manuel, Ana Belén,Bunbury, Estrella, Soleá Morente, Jorge Drexler, Silvia Pérez Cruz, Fito Cabrales, Amparo Sánchez, Miguel Poveda, Pablo Milanés, Julieta Venegas, Dani Martín, Dolo, Nach, Silvio Rodriguez, Luis Eduardo Aute, Xoel López, Miguel Ríos,Leiva, Sole Giménez, Ismael Serrano, Iván Ferreiro,La Shica, Serrat, Clara Montes, Marina Rosell, Juan Carlos Baglietto, Rozalén, Paco Cifuentes, y el propio Joaquín Sabina.
Este disco no solo gusta por la calidad de los arreglos musicales, sino por los sonetos que canta cada cantautor acompañando a Pedro y cada uno con su estilo. Además, muestra la calidad de poeta de Sabina; Faceta de su vida poco conocida.
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Para escuchar su música:
Páginas (Joaquín Sabina):
Querido Rafael – Banda Acústica Rodante (Puerto Rico)
Siguiendo la evolución de la canción de protesta, la Banda Acústica Rodante (Compuesta por Mikie Rivera, Nore Feliciano, Walter Morciglio, Rucco Gandía y Tito Auger) rinde homenaje al líder nacionalista puertorriqueño Rafael Cancel Miranda. Cada cantautor escogió un momento de la vida de lucha y resistencia de este gran puertorriqueño y compuso su canción. Es un disco cargado de emotividad, pasión y calidad tanto en las letras como los arreglos musicales desde la voz y estilo de cada uno de los miembros de esta agrupación o junte de músicos.
Para adquirir el disco:
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Páginas:
lunes, enero 09, 2017
A mis 42
A cuatro tiempos de 42 años
I
El silencio vocifera el latido del ángel
catatónico desquicio de manecillas intranquilas
el grito que apalabró la quietud de un pájaro
cuando sus alas se enclavaron entre raíces mudas.
II
Una mirada que escapó de los ojos y se desangró en
papeles
al latido torpe de dedos
en deletreado tronar de pechos
el verbo que se encarnó entre canciones y fotos alunadas
en la caída de un alfiler en arrítmico estallido de
notas.
III
Una lágrima deambulante en la neblina abarbada del poeta
el mar historiado contra rocas voyerista en su aliento de
polvo de estrellas
ecos de besos náufragos en la curva de su trapecista
pestaña hueca
un fragmentado texto desvestido en las cuerdas disonantes
de una garganta.
IV
Ardiente de tiempos el calendario enciende sus números a
penas vértigo
astuta la flor se encarna anidada de historias en la esquina
de cuerpo;
se ha gestado el natalicio desterrado del terrestemente
astropoeta
un gemido distinto se ha hecho palabra, sudor, viaje, memoria,
poesía.
miércoles, noviembre 23, 2016
A gotas...
Somos
dos gotas de sudor húmedos de universo
partículas
entrelazadas en las palpitaciones del tiempo
desencuentros
encontrados entre silencios ciertos
el
estallido de un beso en cósmicos misterios.
Somos
complicidades transeúntes de historias
dos
sueños atragantados en solitarias sombras
alientos
derramados en amanecidos soles tatuados
un
conjunto de palabras encarnadas de versos.
Somos
un tumulto de átomos desnudos de Universos
la
espuma del mar entre sábanas en noches inmensas
el
crujir de corazones atragantados de hielos
dos cuerpos conversos húmedos de reflejos.
dos cuerpos conversos húmedos de reflejos.
sábado, noviembre 12, 2016
domingo, octubre 23, 2016
Sesión de Poesía Online en Vivo: Antes de la canción... La poesía
Martes 1 de noviembre de 2016
9:00 PM
viernes, octubre 14, 2016
En defensa de la gente que lucha desde la música y el arte
Movimiento anti Kiosko El Pilón Borincano en La Guancha
con los hashtag #yonoapoyoelpilonborincano #elpilonborincanoantimusicos
Desde hace casi dos años, el kiosko El Diario se ha
vuelto un oasis para escuchar trova todos los jueves en la noche. Son de esas
noches mágicas porque no es solo el cantautor o intérprete puertorriqueño
invitado, sino que en los descansos de esto y al final de la presentación de
los mismos, otros músicos de la zona se adueñan de la tarima dando paso a una
bohemia por amor y en calidad sumamente intensa que dan ganas de volver y
volver; Evento que no solo beneficia a El Diario sino a todos los otros kioskos
a su alrededor.
Desde hace dos semanas, los músicos han tenido que tocar
afuera del balcón que le corresponde al negocio por una querella viciosa y malintencionada
que les radicara el dueño del kiosko vecino: El Pilón Borincano. Lo peor del
problema no es solo ese, sino que el dueño de este negocio, dicho por las
propias empleadas, les ha dado instrucciones para que, mientras está la música
en vivo en El Diario, suban el sonido de los altavoces en abierto desafío e
insulto a los artistas puertorriqueños que están invitados esa noche y otros
que van a compartir su arte atentando contra la gente que se gana la vida allí
y el desarrollo de músicos puertorriqueños. Para colmo, personas han pedido
hablar con el dueño para pedirle, simplemente que mientras esté la música en
vivo, bajen un poco su música, pero éste, en un acto cobarde, nunca ha querido
dar cara y expone a sus empleadas a cosas que no les corresponden.
En defensa de los artistas puertorriqueños no solo de los
músicos sino de otros como poetas y pintores que se exponen en vivo y pueden
estar pasando por esta situación, pero comenzando por este asunto en La Guancha
en Ponce, les pido que se expresen usando estos hashtag y que los músicos que
este negocio de El Pilón Borincano invite a tocar en su negocio, se nieguen en
solidaridad con sus compañeros.
¡¡¡No podemos permitir esta falta de respeto!!!!
jueves, octubre 13, 2016
Breve reflexión sobre el Premio Nobel de Bob Dylan
"Dama de los ojos tristes de las tierras bajas,
De donde dice el profeta de los ojos tristes que no viene nadie,
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debería tal vez dejarlos junto a la verja?
O, Dama de los ojos tristes, ¿debería acaso esperar?"
- Bob Dylan
(Colección Visor de poesía 1972
Versión de Antonio Rasines)
"Lo cortés no quita lo valiente"
- Anónimo
Reflexión sobre Bob Dylan y su Premio Nobel: Vivimos una
sociedad que nos impone sellos: Hijo, papá, abogado, maestro, escritor, músico,
etc. No solo tenemos un sello, sino que cargamos varios; Algunos que ejecutamos
y otros que nos imponen. Sin embargo, el ser humano tiene la capacidad de
llevar los mismos y desarrollarlos con igual éxito según se lo proponga y tenga
los méritos y disciplina que conlleva cada uno.
Antes que la gente conociera e idolatrara a Bob Dylan el
músico, era una hombre común amante de la lectura, que tal vez comenzó a
escribir desde algún remoto amor, que aun siendo blanco se formó en unas épocas
llenas de discrimen social que lo marcó, que tuvo algún carro con problemas
mecánicos y así asistía a sus estudios y lecturas poéticas y que eventualmente
encontró que la musicalidad de sus poemas podía llevarlos a otros nivel con la
poética de instrumentos musicales y así tocar consciencias. Entonces, la gente
comenzó a conocer a Bob Dylan el músico y generaciones tras generaciones han
quedado encantados por la letra de sus canciones, por qué, porque son poesía y
él nunca ha cedido a la calidad de sus letras para satisfacer a una casa
disquera. ¿Hay algo malo en eso?
Desde Gracia, la música y la poesía han estado
íntimamente ligados. Por ejemplo, lírica o lirismos vienen del instrumento
musical lira. En los tiempos de la antigua España, las noticias de pueblo en
pueblo las llevaban los llamados juglares quienes contaban las mismas en verso y muchas veces
acompañados de instrumentos musicales. Los himnos de los países son poemas que
se han muscalizado. Así sucesivamente música y poesía siempre han ido de la
mano.
En estos tiempos: ¿Quién puede cuestionar la poesía en
las letras de la música de Silvio Rodríguez? ¿Quién no ha sentido la poesía en
las canciones de Joaquín Sabina quien además ha publicado varios libros de
poema e igual el gran Luis Eduardo Aute? ¿Qué tal la poética en el bolero
cubano y puertorriqueño o en las letras de Tite Curet Alonso? Cantautores
poetas han musicalizado poetas de Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda,
Pedro Mir, Nicolás Guillén, Mario Benedetti, Violeta Parra, entre tantos otros.
Acá en Puerto Rico, el trabajo exquisito de arreglos de Roy Brown con poemas de
Juan Antonio Corretjer entre otros poetas; Zoraida Santiago con los poemas de
Julia de Burgos; Walter Morciglio con poetas contemporáneos. ¿Qué de la obra
poética de Antonio Cabán Vale o de Sylvia Rexach quienes han pasado por lo
mismo que les comenté sobre los orígenes de Bob Dylan? El mismo Eduardo
Villanueva que antes de ser trovador y cantar sus décimas, ya era poeta. El
trabajo de composición de canciones de Jannette Becerra siendo ella poeta.
Entre otros tantos ejemplos en nuestra Isla.
En España, por alguna razón que desconozco y me gustaría
estudiar, se está dando un fenómeno generacional de este tipo en dos líneas:
Cantautores que están incluyendo a poetas con sus textos recitados en sus
discos y presentaciones; Y poetas que tienen buena voz y tocan esencialmente
guitarra que han musicalizado sus poemas o hecho arreglos de los mismos. Poetas
como Ismael Serrano, Marwan, Diego Ojeda, Pedro Pastor, Fran Fernández, Pedro
Guerra, Jorge Castro, entre otros. Cantautores jóvenes con sensibilidad de
poetas como María Rosalén, La Otra, Adriana Moragues, La Mare, Kike Ruiz,
Andrés Suárez, entre otros.
Como lector, creo que el premio de Bob Dylan es merecido
y que con ello, como debe ser, se premia una trayectoria que ha trascendido el
tiempo, idiomas, generaciones. Enhorabuena por la poesía y las letras…
lunes, septiembre 26, 2016
miércoles, agosto 10, 2016
Diario de un poeta viajero: Festival de Poesía Joven Amílcar Colocho en El Salvador - Día 6
Día 6
Desperté
sintiéndome horrible del estómago, teniendo que ir al baño cada 5 minutos y
dudando seriamente si podría ir a la lectura y actividades del día. Al salir del
cuarto, fue lindo ver que los que no estaban quedándose en la casa habían
llegado y sentir el cariño de todos preocupados por mi salud. Luego de lavarme
la boca y cara, se me acercó Eli y Emín; Eli me dio un líquido y una pastilla
para bacterias en el estómago y Emín me preguntó si quería otro té de orégano a
lo que dije que sí. Cuando Emín me trajo el té, Marisol convocaba al grupo para
irse caminando a desayunar al comedor de la Niña Gloria. Yo le dije que no me
sentía bien para ir y que si podía, que me trajera unas frutas. Mientras ellos
no estaban, entre el medicamento y el té me sentí mucho mejor el estómago.
Descansé un rato más en mi cama hasta que llegaron. Nos sentamos todos en el
Maguillo y entre historias, chistes y ocurrencias, me comí gran parte de las
frutas. Luego de casi 10 minutos que no sentí molestia en el estómago, decidí
que me iría a la lectura y aventuras del día. Así que me di un baño, me preparé
rápidamente y nos fuimos.
Ese
día el grupo nos dividimos en tres. Yo fui junto con Yenny, Emín y Mely a Santa
Tecla y fuimos llevados en el carro del maestro que coordinaba la actividad. Al
llegar al pueblo, Yenny y yo nos reímos por el doble sentido del nombre del
mismo y nos prometimos que antes que se acabara el día, nos haríamos una foto
en un letrero con ese nombre. La ruta fue llena de tráfico ya que fuimos
temprano en la mañana. Santa Tecla es un poblado cerca de San Salvador en el
cual la modernidad y las estructuras antiguas luchan por coexistir. El calor
ese día se sentía particularmente intenso. Sin embargo, fue divertido el viaje,
como todos, porque la pasábamos conversando sobre diferentes asuntos y
disfrutando de un paisaje nuevo para todos.
La
lectura ese día fue en el colegio católico de Fátima. El colegio estaba en un
área muy céntrica del pueblo. Al estar ahí y luego de haber estado en varios colegio
de ese tipo en Puerto Rico, uno se da cuenta que tanto la infraestructura, la
decoración, el tipo de uniforme y el ambiente de represión y disciplina que
permea tanto allá como acá, es el mismo. Como fue a lo largo de todas las
lecturas, la recepción tanto de los estudiantes como del personal del colegio,
fue calurosa, respetuosa y de mucha curiosidad por nuestra presencia y lectura.
La
lectura se llevó a cabo en un gran salón de actividades con la mirada punzante desde sendos cuadros
de Monseñor Adulfo Romero y el Papa Francisco así como una estatua de la Virgen
de Fátima. La actividad comenzó con una oración y la lectura de un poema de
parte de una estudiante del colegio. Luego, cada uno de nosotros hizo su
lectura la cual fue bien fluida y natural. Al final, los estudiantes hicieron
preguntas cada cual contestó; Preguntas muy interesantes y algunas muy poco
tradicionales. Se vendieron varios de nuestros libros y los estudiantes nos
pidieron nuestras firmas y fotos. En ese colegio, en particular, conocí a una
maestra de arte cuya energía me llamó la atención. Al conversar, me habló de su
formación y que, aparte de dar clases de arte, es soprano; Más adelante
descubrí que es la vocalista de una banda de rock punk llamada Aurora.
Luego
del almorzar, nos recogió un microbús afuera del colegio: Ese día visitaríamos
el centro histórico de San Salvador. En la capital, nos encontramos todos en la
plaza frente a la Catedral. Mely y Kike nos llevaron al sótano de la Catedral
en donde está el mausoleo de Monseñor Adulfo Romero. El lugar es impresionante.
El silencio, la paz, la configuración y distribución del enorme espacio, pero
sobre todo, la tumba en bronce la cual fue regalo de un artista italiano,
realmente le roba a uno el aliento. Cuando estábamos todos alrededor de la
tumba, se acercó una monja con una libreta de notas en mano y, sin pedírselo,
comenzó a contarnos su versión de la vida de Monseñor la cual, en muchos datos,
estaba histórica y políticamente incorrecta, pero que aparenta que es la
versión que la Iglesia quiere que la gente crea. Uno de esos datos que nos revolcaba
el alma, era cómo la monja insistía en lo “malo” que eran los comunistas y una
anécdota en donde ella decía que en Cuba lo tenían pasando hambre y necesidad. Luego
de escucharla y que casi nos obligaran a llenar un libro de vista, Mely,
molesta con la historia de la monja, regresó para darle unas clases de
historia. Nadie fue con ella, así que no sabemos qué le dijo y mucho menos si
al sol de hoy han excomulgado a la querida poeta.
Al
salir de ahí y luego de visitar la majestuosa Catedral por dentro, Otoniel se
nos unió. Con él caminamos hacia la Iglesia del Rosario. A fuera de la Iglesia
está la Plaza Libertad en donde, irónicamente, Otoniel cuenta que durante la
guerra civil, ahí se llevaron a cabo múltiples ejecuciones de personas. La iglesia
desde afuera parece una estructura antigua y deteriorada; Desde la majestuosidad
de su interior te das cuenta que el exterior fue hecho así a propósito y con un
fin. La iglesia, estructuralmente, es un gran medio arco como en escalones;
Adentro, te das cuenta que cada uno de esos escalones son enormes vitrales de
colores que se reflejan en unos ladrillos negros barnizados en la pared,
puestos estratégicamente de modo tal que
según la intensidad de la luz o posición del sol, las paredes van cambiando de
colores En la parte central, un altar con crucifijo enorme en un metal negruzco;
A mano derecha, la recreación del viacrucis en figuras abstractas en donde predomina
la varilla, dan un sentido en donde la religiosidad y el arte, te llevan a
sentimientos profundos y de meditación aún para quienes no somos religiosos.
Realmente, quedé conmovido con esa estructura y lo que me hizo sentir.
De
esa iglesia, caminamos al mercado artesanal. Como todos los mercados artesanales,
es un lugar grandísimo en donde adentro hay como pasadizos entre local y local.
Como en todos, la gente lucha por sobrevivir y quieren que visites sus
espacios. Allí muchos de nosotros compramos cosas para nuestros seres queridos
bajo el calor de cerca de los 100 grados que hacía en ese enorme y sobrecargado
lugar sin aire acondicionado.
Acalorados
y cansados, buscamos un lugar en donde descansar y refrescarnos. En el camino,
me llamó la atención encontrar locales con discos bien viejos y muchos de
libros; Igualmente, una niña en uniforme escolar durmiendo sobre una mesa la
lado de la venta de ropa y expuesta a la calle. Otoniel nos llevó al Café Bella
Nápoles; Un local en cuyas paredes hay recortes de periódicos de reseñas que se
han hecho del sitio y fotos de artistas que han estado en el lugar. Oto cuenta
que ese lugar tuvo un tiempo en el cual era el punto de encuentro para los artistas
y bohemios. El sitio una panadería/cafetería en donde también hacen almuerzo,
con aire acondicionado, en medio de la concurrida y caótica área comercial del
centro de San Salvador. Allí algunos tomaron Coca Cola, otros café, pero todos
probamos diferentes postres de los que preparan ahí. Yo lo hice con cierto
miedo porque, aunque el estómago se había portado bastante bien hasta el momento,
me sentía mal e inseguro.
Al
salir, aún faltaban varias horas para la cena de la noche con el Ministro de
Obras Públicas. Oto pidió al conductor del micro que nos llevara al Monumento
al Salvador del Mundo. El Monumento es como un enorme obelisco sobre el cual
hay una bola del mundo y sobre la misma un Cristo. Está en una enorme plaza
entre avenidas. El sitio es visitado por personas para relajarse, conversar y
patinadores que practican en los diferentes espacios de la misma. Allí lo
pasamos genial mientras disfrutábamos de los colores en el cielo al caer la
tarde y llegar la noche. Yenny y yo vimos un letrero de tránsito en donde marcaba
la ruta hacia Santa Tecla y hasta allí fuimos para hacernos las fotos que nos queríamos
hacer desde la mañana y lo logramos. En la plaza, tomamos fotos, reímos,
contamos historias de la vida, y el sentido de hermandad y de unidad fue muy
fuerte. En cierto momento, el Daniel se
nos perdió y de pronto nos dimos cuenta que estaba acostado en la grama (A lo
largo de todos los días, siempre lo encontrábamos en algún suelo; Parece que
llevó a El Salvador alguna curiosidad o fetichismo con los mismos) en una
posición muy graciosa como si se hubiera ahorcado con su propia mano. El asunto
es que realmente tomó un sueño profundo porque yo convoqué para que se
acostaran a su alrededor en la misma posición que él estaba y hacerles fotos. Lo
hicimos y él ni se enteró hasta ya casi el final. Antes de irnos tuve una gran
lección de realidades sociales: Antes de irnos, tuve que ir urgentemente al
baño y lo que había cerca era un McDondals. Fui, hice lo que tenía que hacer
(el malestar estaba volviendo fuertemente) y al salir vi que los precios era
muy parecidos a los de Puerto Rico; Le dije a Kike: “Wow, estos precios son
como los de mi isla”; A lo que él, con su tono de voz lleno de sabiduría a su
joven edad, me dijo: “Sí, el detalle es que aquí el salario mínimo es mucho
menos que el de ustedes; A penas $230 mensuales”. Es decir, ir a un fastfood
allá es realmente un lujo, pero la realidad es que cuando pasamos por muchos de
ellos no estaban ni la mitad de lo lleno que siempre están los de Puerto Rico o
Estados Unidos.
De
ahí fuimos a la cena con el Ministro. La misma se llevó a cabo en una sala del
Centro Español en donde se exponían fotos en blanco y negro en donde se exponía
el dolor humano de unos actos violentos contra gente pobre en Guatemala. El
Centro está ubicado en un barrio de clase media-alta en una zona comercial/residencial
muy parecida a Miramar. El Ministro Gerson Martínez no solo es excelente en lo
que hace (Las carreteras de El Salvador están increíblemente en perfectas
condiciones (aún los caminos de tierra en donde puedes transitar casi a la
misma velocidad que en las asfaltadas) siendo un país tropical como nosotros;
Así como las orillas de las mismas, recogidas, con la yerba cortada y
básicamente sin basura), sino que es muy humanista y humanitario, ex
guerrillero y para colmo, poeta.
La
cena estuvo exquisita, aunque luego de un rato me volví a sentir mal de
estómago y tuve que ir varias veces al baño. Luego de la misma, tuvimos una
lectura/conversatorio con el Ministro. Cada uno leyó, conversó sobre lo que
trabajaba y nuestros países; Fue muy interesante la dinámica. El Ministro
también leyó de su poesía marcada por temas sentimentales, pero bien escritos.
Al final, cada uno le regaló dedicado nuestros libros nuestros publicados por
Otoniel. Él estuvo muy agradecido y complacido.
Al
salir de ahí, el micro nos devolvió a la casa. Luego los muchachos se fueron a
un colmado cercano a comprar cerveza. Yo me quedé en la casa porque no me
estaba sintiendo bien y Marisol me preparó otro té de orégano. Cuando
regresaron, me fui un rato al Maguillo a conversar de veinte cosas y reírme con
las ocurrencias de cada cual y aguantar presión porque querían que me sanara
con alcohol. Cuando el cansancio me atacó, me fui a mi cuarto. Así cerró otro
día: Un poco enfermo del cuerpo, pero con tantas memorias sanadoras del día que
me robaban sonrisas bañadas de suspiros.
jueves, julio 07, 2016
martes, julio 05, 2016
miércoles, junio 22, 2016
jueves, junio 16, 2016
Diario de un poeta viajero: Festival de Poesía Joven Amílcar Colocho en El Salvador - Día 5
Día 5
El quito día amaneció con un gran sol y vibra. Este día comenzaríamos oficialmente nuestra semana de lecturas. Cuando me desperté, ya todos los que no se estaban quedando en la casa, habían llegado. Siempre fue rico y vitalizante comenzar el día con esas sonrisas y vibras; De hecho, a todas horas se podía vivir eso, pero en la mañana, tenía un sentido especial. Con todos juntos, contentos y ansiosos, nos llevaron a desayunar a un negocio comedor de la niña Gloria (así se le llama a algunas mujeres adultas que por respeto y lo que hacen, se ganan ese apelativo) en Quezaltepeque. De camino, fue la primera vez que mis compañeros experimentaban la intensa vida económica del pueblo. El sitio en donde desayunamos -ése y algunos otros días- era tipo comedor en el cual entrabas, había un escaparate de cristal con la comida del día (en el desayuno, almuerzo o cena) y uno escogía lo que quería. Ahí mismo había un pequeño salón, pero en la parte posterior un gran patio interior con diversas áreas para comer y en donde cocinaban mayormente a leña. Si bien la apariencia y el sabor de la comida eran muy ricas, el trato hacía de la experiencia una inolvidable. Entre charla y charla nos íbamos compenetrando, conociendo y celebrando la vida mientras nos íbamos conociendo desde lo profundo de cada cual.
Al regresar a la casa, el microbús Mercedes-Benz que nos conduciría al pueblo de Opico nos estaba esperando. El chofer era un hombre muy agradable, conversador y complaciente. Como pasó en casi todos los viajes en micro, siempre me ponían en el asiento al lado de chofer; Yo les decía a modo de broma: “¡Claro, por si pasa algo que se fastidié el caribeño y de piel oscura!” y todos se reían y siempre decían: “Matos te queremos”. Ése día Yenny se fue también al frente conmigo y lo pasamos súper comentando del paisaje, tomando fotos y aprendiendo de su pasión por las vacas. Tuvimos la suerte de que la unidad de airecondicionado de la parte frontal del micro funcionaba, pero la de atrás no y ellos tenían que abrir las ventanas, pero no fue malo porque el viaje era rumbo al campo y hacía una buena brisa relativamente fresca.
Ése día el grupo nos dividiríamos en dos para hacer las lecturas. Al llegar a Opico, dejamos al primer grupo en el Centro Cultural del pueblo en donde leerían Daniel, Carmen, Carolina y Yenny; Eli y yo leeríamos en una escuela pública que lleva por nombre Instituto Nacional Tecpán. Fue emocionante cuando llegamos porque la escuela quedaba al final de un camino en tierra, pero en buenas condiciones y, entre la enorme puerta de metal que daba acceso y las ramas de un gran árbol, se leía un cruzacalles en una pared que decía: “Bienvenidos poetas nacionales e internacionales”; Ese cariño que desde lo simple hace sentir todo tan grande y magnífico, fue la norma en todas las lecturas a las que asistimos. Me llamó la atención que por todas las escuelas que pasamos los estudiantes utilizaban falda azul marino (los niños pantalones del mismo color), camisa de botones blanca (menos los más pequeñines que era camisa azul más claro) y zapatos negros. Me contaron que es el color universal en las escuelas públicas y que el gobierno nacional todos los años da a todos los estudiantes dos pares de uniformes y un par de zapatos.
Al llegar a la escuela, nos recibió un grupo de tres estudiantes identificadas como ujieres. Mientras íbamos caminando hacia donde iba a ser la actividad, los estudiantes nos miraban con rostro de sorpresa, pero a la misma vez, con una sonrisa refrescante, hospitalaria y de alegría. La actividad fue en el patio interior de la escuela. De uno lado al otro del patio, habían dos carpas gigantes de tela violeta y blanca que cubrían todo el lugar creando sombra, pero a la vez un intenso calor para los estudiantes. El patio interior estaba lleno de sillas y al fondo una tarima en cemento. Antes de comenzar la actividad, Eli y yo hablábamos de buscar a alguien que nos tomara fotos con mi cámara Canon. Vimos una niña en la segunda fila y nos le acercamos. Ella nos miró con una mezcla de timidez y sorpresa; Nos dijo que no sabía cómo usar la cámara. Le enseñamos en dónde se hacen los acercamientos y se dispara. Yo le dije: “Solo mira, siente y has que la cámara traduzca con imágenes eso”; Ella sonrió.
La lectura fue muy bonita e intensa. Toda la escuela estaba escuchándonos. Cuando comenzábamos la lectura, todos los estudiantes se callaban o bajaban muy baja la voz. La vibra que se sentía en la tarima era muy rica. A parte de Eli y yo, leyó Vladimir, un joven poeta salvadoreño muy bueno y con unas imágenes poéticas muy contundentes. Yo disfruté mi lectura y sé que los estudiantes también. Ése día – y muy apropiado para el clima- leí mi poema “Algo así como una oda al sobaco” el cual robó profundos aplausos y risas entre los estudiantes. Cuando terminamos, hubo una ronda de preguntas y respuestas. Al principio, los estudiantes estaban algo tímidos, pero luego varios se animaron a preguntar cosas muy interesantes. Seguido, hicimos una lectura de un poema cada uno desde nuestros asientos. En un momento de la lectura, nos pusieron frente a cada uno un envase que contenía una ensalada de frutas muy frescas. La organizadora de la lectura nos dio a cada uno un certificado muy bonito por nuestra visita.
Al terminar la lectura, los estudiantes se nos acercaban con cierta timidez, pero con una sonrisa llena de complicidad. La chica que nos había tomado fotos, me devolvió la cámara y dijo unas palabras que nunca olvidaré: “Yo nunca había usado una cámara así, me gustó y no sabía que tenía talento para la fotografía ni lo había visto como una profesión” a lo que le respondí: “Sé lo que quieres ser pero procura que siempre sea lo que tus sentidos y capacidades te dicten y que lo disfrutes”; Sonrió y me dio un abrazo. Algunos estudiantes compraron nuestros libros e iban para que se los firmáramos. Otros querían tomarse fotos con nosotros con sus teléfonos móviles o simplemente comentarnos cosas. Luego almorzamos en un salón de español. Ahí se nos unió la directora quien no pudo estar durante la lectura por compromisos, pero que estaba muy contenta con nuestra visita; Una profesional que se ve que ama lo que hace, comprometida con la educación y que se gana el amor y respeto de lo estudiantes. El almuerzo estuvo muy rico, pero ahí comencé a sentirme mal del estómago.
Salimos de la escuela acompañados de la directora mientras los estudiantes que nos encontrábamos al paso se iban despidiendo de nosotros. Nos montamos en el microbús y nos trasladamos al Centro Cultural en donde estaban los otros compañeros. Ahí ellos aún almorzaban y nos contaban de la lectura allí la cual dicen que estuvo muy buena, pero demasiado calurosa. Había la intensión de que el chofer nos llevara al Volcán San Salvador, pero en la solicitud de servicio no estaba y el chofer se había comunicado con su supervisor a ver nos autorizaba. Luego de un rato, el chofer nos dijo que el propio alcalde de Opico había autorizado el que nos llevaran a el volcán; Todos nos emocionamos mucho y partimos.
El viaje al área del volcán tomó cerca de una hora. La ruta me recordaba mucho a la carretera cuando una va a El Yunque por el tipo de vegetación, de carretera y la temperatura. Me llamó la atención – no solo ahí sino en otros lugares rurales – la existencia de cementerios comunitarios en los cuales, por lo cuidados que se veían, se notaba un respeto por los muertos. El parque en el cual se encuentra el cráter se llama El Boquerón. De camino en el microbús, nos paramos en un mirador a mitad de ruta. Al abrir la puerta y luego de tantos días en calor, me sentía en mi pueblo de Aibonito, aunque la ruta me recordaba mucho la carretera entre Adjuntas y Lares. Ahí no se veía mucho, así que luego de la pertinente foto de grupo, seguimos la ruta. Al llegar al lugar, todos nos bajamos llenos de adrenalina a pesar del largo viaje. Allí había un área de observación desde donde, entre la bruma, se veía San Salvador y se podían identificar edificios como su catedral. En el parque había una casita que servía de museo y centro de información del mismo.
Antes de subir, Armando, Eli, Yenny, Emín y yo, fuimos a ver unos kioskos de venta en la entrada del parque. Detrás de los mismos había unas grandes rocas volcánicas y la mirada fija de Eli en las mismas, nunca la olvidaré. Caminó poco a poco hacia ellas observando; Luego se arrodilló frente a una, le dio la vuelta y nos habló sobre las piedras volcánicas. Ciertamente ella ha leído y estudiado mucho sobre eso. De ahí fuimos a buscar a los demás, pero uno de los guardias del lugar nos dijo que ya habían subido. Así que fuimos, compramos nuestros boletos de entrada y comenzamos a subir.
Fue súper divertido subir con este grupo de locos escritores. De camino, hicimos desde fotos muy turísticas, hasta otras muy graciosas como la mía arrodillado ante una cruz u otra como si estuviéramos exorcizando a Yenny. El bosque estaba muy bien cuidado: Los caminos bien marcados, los escalones rústicos en perfectas condiciones, la pintura en una pared cerca del cráter en excelente estado. Mucha de la flora es como la de mi pueblo y vi varios de especímenes de su hermosa ave nacional el torogoz. En el cráter, todos quedamos absortos ante la magnitud de grande, profundo y hermoso del mismo. Para mí fue el saberme tan pequeño ante un lugar tan inmenso y poderoso que guarda tantos suspiros y también tantas lágrimas de quienes lo perdieron todo en su erupción de 1917. Allí nos juntamos todos, la pasamos súper disfrutando del ambiente, haciendo fotos y en el regaño que le dio uno de los guardias del lugar a Emin que pasó una valla que no debía pasar por su seguridad. Igual, había un niño como de algunos 7 años que nos ofrecía contarnos la historia del volcán, seguramente por algún dinero que le diéramos.
Cuando caía la tarde, bajamos de El Boquerón, abordamos el microbús y regresamos a la casa en Quezaltepeque. Todos estábamos bastante cansados. La mayoría se fue a El Maguillo; Yo me fui a recostar un rato a la cama, Carmen y Carolina querían un café y se fueron con Kike a Le Café (Es una cadena de cafeterías muy bonitas tipo Starbucks). Eli y Yenny me acompañaron; Eli se tiró en el mueble, Yenny al ladito mío. Así que entre descanso, comentario y alguno que otro comentario jocoso, descansamos antes de salir a la cena de la noche. Para ese momento, me sentía peor del estómago
Esa noche cenaríamos en una casa a varias cuadras de la casa, así que caminamos. De camino, los chicos se detuvieron en el supermercado a comprar cervezas; Como temía a deshidratarme por el asunto de estómago, me compré unos Gatorade bajo el bulling de mis compañeros; Pero sé que se preocupaban por mí. Así llegamos a la casa del profesor y gestor cultural que fue el enlace para las lecturas en Opico; Una persona muy agradable, eléctrica, incansable, pero también cariñosa, hospitalaria y servicial quien también es arqueólogo y cuyo padre también lo fue además de pintor. Ellos vivían al final de una carretera. Habían puesto allí en la calle unas mesas con manteles en telas, un cruzacalle que en una verja en el cual nos daba la bienvenida a los poetas y una persona armada que el dueño había contratado para estar esa noche dando seguridad.
Nos sentamos mientras a nuestra espalda, por sobre las tejas de las cosas se veía el cielo iluminado por relámpagos y mucha humedad en ambiente. La comida se veía y olía muy bien; Le pregunté a Carmen Quintero (quien es doctora en medicina) que si era saludable para lo que tenía y me dijo que sí. Así que comí poco, pero comí. Casi cuando terminábamos de comer, comenzó a llover; Una lluvia de esas que parecía que el cielo se había roto. Aunque hubiera sido cool afuera, estar adentro nos dio el gusto de disfrutar de calor humano. En cada lugar de esa casa había un grupo de personas. Caminé entre ellos físicamente y por sus historias: En el balcón con mis compas poetas tertuliando y riéndonos de todo un poco; En la sala, tuve una tertulia sobre Puerto Rico y sobre gallos y galleras con un gran hombre y agrónomo amante de la cultura junto a su esposa que es maestra; En la cocina, como es normal, historias culinarias.
Tuve que aceptar que algo me había caído mal y me había enfermado. Mis viajes al baño eran constantes. Sentía el cuerpo un tanto cortado y con mucho calor y pasé el tiempo en la casa pegado a un abanico. En una Marisol me vio, me tocó la frente y me dijo que tenía fiebre. El dueño de la casa y su esposa se preocuparon por mí y me dieron no solo analgésicos para ese momento, sino también para llevarme para la casa. Mis amigos y compañeros poetas también estaban preocupados por mi salud, pero no dejaban de hacerme chistes para hacerme sentir bien o de pasar y darme muestras de cariño y solidaridad.
Luego de varias horas, mermó la lluvia y nos fuimos rumbo a la casa. Marisol preocupada por mi temperatura, me metió debajo de su pequeña sombrilla que se hizo inmensa y en donde íbamos no solo nosotros dos, sino también Ariel y Mariana. Yenny y Eli ya se habían ido con Ileana rumbo a la casa de ésta. Los demás disfrutamos mucho entre risa y risa el regreso a la casa. Esa noche Emín y Daniel se quedaron en la casa ya que el tío de Otoniel, en donde se estaban quedando, se había quedado dormido y no los fue a buscar. En una Emín va a mi cuarto a preguntarme cómo me sentía y le conté. Me dijo que cuando él se sientía así se toma un té de orégano que ayuda a estabilizar el ph del estómago y es antibacterial; Me preguntó que si quería; Dije que sí (nada peor podía pasar a lo que ya tenía); Fue a la cocina; Al rato apareció a mi cuarto con el té. Jamás imaginé en mi vida tomar un té de orégano. Miraba ese líquido con mi mirada de poca fe. Me animé a probarlo ante la mirada de mi médico brujo. Debo decir que me gustó; Sabía un poco al de menta. Desde el primer sorbo, sentí una sensación buena en el estómago; Como cuando tienes algo con aceite y le echas una gota de líquido de limpiar platos que la grasa se dispersa. A lo lejos escuchaba a Daniel diciendo que no fuera pendejo y que eso se curaba con ron. Le dije, estoy caído pero no vencido.
El día quinto cerró siendo uno lleno de memorias, de meditaciones, de belleza y de mi cuerpo marcando un paso diferente al que hubiera querido. Sin embargo, vivir no solo el respeto de mis compañeros escritores, sino también su cariño hacia mí, fue especial. Me fui a la cama no sintiéndome bien, pero sí feliz.
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